Perspectiva de la obra abstracta TENSUM colgada en la pared principal de una espaciosa galería de arte moderno con esculturas y techos altos.
TENSUM, de la serie STRATA, expuesta en una sala de galería donde se aprecia su escala y diálogo formal con el espacio expositivo.

Estudio de contexto / TENSUM

Pintura abstracta TENSUM en exposición de galería - Maurizio Valch

En la obra TENSUM, la superficie pictórica se organiza mediante una rigurosa compartimentación de planos angulares que ascienden en un zigzag ininterrumpido, estructurando una tensión espacial contenida pero latente. Estos campos cromáticos, dominados por tonalidades sombrías, ocres y terrosas, se encuentran delimitados de manera tajante por líneas incisas claras que segmentan la composición. En los extremos de esta trayectoria ascendente, se establecen dos puntos de fuga conceptual: un pequeño bloque luminoso anclado en la base y una masa oscura y monumental que corona la cima. Esta disposición geométrica no solo evoca una topografía física o un paisaje geológico escarpado, sino que se proyecta como una cartografía de la psique. El lienzo se transforma en un territorio dual, donde los límites de la geografía exterior se confunden con los repliegues de una estructura mental profunda, sugiriendo que el espacio transitado es tanto un relieve geofísico como un laberinto interior donde cada plano representa un estrato de la conciencia en fricción.

Cuando me enfrento a la materia sobre el soporte, busco que el gesto no sea puramente ilustrativo, sino un acontecimiento físico que deje huella en la superficie. Para mí, esas líneas claras no son meros trazos dibujados sobre el color; son verdaderas incisiones, incised lines que cortan y penetran la acumulación del pigmento, dejando grietas que revelan los estratos inferiores de la obra. Concibo este proceso como una herida deliberada, una cicatriz en la materia pictórica que divide el territorio visual y registra la resistencia real del soporte frente a mis herramientas. Cada una de estas incisiones físicas, o incised traces, detiene el flujo del color y delimita los planos de manera casi tectónica, de modo que el tiempo del hacer queda congelado en la hendidura. No pretendo pintar un paisaje ordenado, sino registrar la lucha entre la fuerza de mi mano y la densidad del soporte, abriendo brechas que obliguen a la materia a confesar su propia historia y su propia resistencia al límite.

Esta articulación formal de TENSUM invita a un debate conceptual en la intersección de dos corrientes de la psicología y el desarrollo humano. Por un lado, podemos aproximarnos a la obra desde la perspectiva de Carl Gustav Jung, el psiquiatra suizo que fundó la psicología analítica y postuló el proceso de individuación como el camino de integración de la psique. Desde esta perspectiva, el tortuoso ascenso en zigzag representaría el arduo trayecto hacia el autoconocimiento, donde el bloque luminoso inferior simboliza el brote inicial del Sí-mismo y la densa masa superior encarna la Sombra, ese estrato inconsciente que debe ser confrontado y asimilado. Por otro lado, la composición resuena con las teorías de G. I. Gurdjieff, el místico y filósofo armenio que planteó que el ser humano vive en un estado de mecanicidad profunda, como un hombre dormido atrapado en automatismos. Bajo esta lectura, el zigzag de la pintura no sería una vía de liberación, sino el diseño de una maquinaria automatizada, un laberinto cerrado donde el sujeto repite mecánicamente los mismos trayectos y oscilaciones sin lograr despertar jamás, atrapado en una estructura que simula el movimiento pero que en realidad perpetúa el cautiverio.

Al observar estas lecturas teóricas sobre mi pintura, prefiero distanciarme de interpretaciones psicológicas o místicas herméticas que pretendan clausurar el sentido del lienzo. Mi búsqueda no parte de un mapa simbólico predeterminado, sino del impacto silencioso de la memoria sobre la materia, específicamente de mis vivencias en el territorio mediterráneo. Siempre me ha fascinado la severidad del paisaje del sur, como los estratos geológicos que se observan en las cuevas de Nerja, donde la roca se dobla y se quiebra bajo presiones silenciosas de miles de años. El zigzag de mi pintura proviene de ese silencio de los espacios abiertos y de la observación de la tierra yerma, de la roca caliza y de los horizontes fracturados del litoral mediterráneo. Los bloques que sitúo en los extremos no son símbolos morales del bien o del mal, de la luz o de la sombra, sino umbrales físicos, aberturas que sugieren un tránsito sin prometer un destino final. Lo que me interesa sostener es la tensión del camino en sí mismo, la vibración del espacio intermedio donde no hay certezas, solo la presencia de la materia que resiste en su pura horizontalidad interrumpida.

Para comprender plenamente esta tensión espacial sin caer en reduccionismos simbólicos, resulta iluminador recurrir al pensamiento de Gaston Bachelard, el filósofo francés célebre por su análisis de la imaginación poética y la resonancia íntima de los espacios habitados. Desde su poética del espacio, la verticalidad y la estratificación del lienzo no representan meros accidentes topográficos, sino valores de resguardo y confrontación donde el ser humano proyecta sus límites y su habitar en el mundo. En TENSUM, la distancia insalvable entre la pequeña base luminosa y la cima monumental convierte la superficie pictórica en un testimonio mudo de la resistencia humana ante el límite físico e intelectual. Al final, los planos angulares y la sobriedad terrosa no resuelven la pugna, sino que la fijan en una quietud tensa e imperecedera. Queda en el observador interrogarse ante este horizonte fragmentado: ¿son estas grietas físicas y campos sombríos los límites insuperables de nuestra propia mecanicidad, o constituyen, por el contrario, los únicos umbrales materiales desde los cuales es posible fisurar el silencio y comenzar el verdadero ascenso?

Obra original
TENSUM
Medidas reales
31.5 × 47.2 in / 80 × 120 cm
Presentación
Visualización contextual digital

Referencias de contexto

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Sobre esta visualización

Esta visualización sitúa la obra dentro de un contexto arquitectónico para ayudar a coleccionistas y público a imaginar su presencia en un espacio real. Es una referencia interpretativa, no una reproducción exacta: la obra original es la única autoridad sobre la escala, el color, la superficie y la presencia material.