EL UNIVERSO SIMBÓLICO Y METAFÍSICO DE MAURIZIO VALCH
Ciertas formas, estructuras y relaciones reaparecen a lo largo de mi pintura, aunque nunca lo hacen exactamente de la misma manera. Los monolitos, las incisiones, los horizontes, las escaleras, los umbrales y los territorios fragmentados atraviesan distintas etapas de mi trabajo. No los considero elementos de un lenguaje cifrado que deba ser descifrado. Su presencia responde inicialmente a una necesidad pictórica; las relaciones que después encuentro en ellos pueden ampliar su sentido, contradecirlo o revelar posibilidades que no había imaginado.
Las series permiten reconocer diferentes momentos y sensibilidades de esta investigación. Algunas nacieron de experiencias concretas; otras adquirieron nombre cuando ya existía un conjunto de pinturas. Sus límites no siempre son absolutos. Hay obras en las que conviven preocupaciones que parecían pertenecer a investigaciones diferentes.
VORTEX — MOVIMIENTO Y TENSIÓN PSICOLÓGICA
En VORTEX, las formas parecen encontrarse sometidas a fuerzas que las desplazan, las acercan o las enfrentan. Configuraciones circulares, tensiones radiales, fracturas e incisiones participan de un espacio pictórico en el que el movimiento puede adquirir una intensidad casi física.
Encuentro en estas relaciones una proximidad con los movimientos emocionales y psicológicos de los individuos y las sociedades. Las fuerzas que parecen actuar sobre una estructura pueden sugerir presiones colectivas, contradicciones o transformaciones que no alcanzamos a comprender mientras suceden.
VORTEX permanece abierto en mi investigación. Con el tiempo he comenzado a reconocer relaciones inesperadas con STRATA, especialmente allí donde una estructura aparentemente estable convive con fuerzas que la atraviesan y modifican.
FACIES — LAS FACETAS DE UNA EXISTENCIA
FACIES aborda el rostro desde su fragmentación. Los planos se desplazan, se interrumpen y se encuentran, construyendo presencias en las que el reconocimiento y la extrañeza pueden convivir.
El rostro tiene una particularidad que me interesa: creemos reconocer a alguien por su apariencia, aunque esa apariencia nunca pueda contener la totalidad de su existencia. La fragmentación pictórica abre la posibilidad de contemplar diferentes facetas simultáneamente, sin exigir que se reconcilien en una identidad única.
Hay en esta investigación una dimensión próxima a lo místico. El rostro puede permanecer reconocible y, al mismo tiempo, convertirse en una presencia cuya naturaleza parece exceder aquello que vemos.
FACIES es una investigación que continúa abierta.
MARE SOMNIORUM — TERRITORIOS DEL SUEÑO
MARE SOMNIORUM conserva una relación íntima con mi experiencia mediterránea. Sus horizontes, arquitecturas, caminos y escaleras proceden de un contacto prolongado con territorios reales, pero en la pintura se alejan de sus referencias geográficas y adquieren una existencia imaginaria.
Las escaleras ascendentes introducen una dirección, aunque no necesariamente una promesa de llegada. Pueden conducir hacia un espacio desconocido, desaparecer detrás de una construcción o interrumpirse en un territorio cuya escala resulta incierta. En ocasiones encuentro en ellas una relación con el tránsito, la soledad y las posibilidades de transformación.
Me interesa esa extrañeza propia de algunos sueños: reconocer elementos familiares y descubrir, al mismo tiempo, que las relaciones entre ellos pertenecen a una realidad diferente.
PRIMORDIUM, EMERSIO Y LIMINA — ORIGEN, APARICIÓN Y TRÁNSITO
Estas denominaciones permiten distinguir ciertas sensibilidades dentro de una investigación territorial más amplia. No establecen necesariamente fronteras entre universos pictóricos independientes.
En PRIMORDIUM, grandes extensiones cromáticas, horizontes y masas de apariencia elemental pueden sugerir un territorio anterior a cualquier identificación precisa. No necesariamente un paisaje remoto, sino una realidad que todavía no hemos aprendido a nombrar.
EMERSIO se aproxima a las relaciones entre aquello que permanece integrado en una superficie y lo que comienza a adquirir una presencia diferenciada. Una modificación en el color, la profundidad o la disposición de las formas puede alterar nuestra percepción hasta hacer que algo parezca emerger de su propio entorno.
LIMINA introduce la sensibilidad del umbral: las distancias, las interrupciones y las construcciones espaciales pueden situarnos ante una posibilidad de tránsito. La pintura no necesita mostrar lo que existe al otro lado para hacer perceptible esa relación.
STRATA — MATERIA, MEMORIA Y PENSAMIENTO
En STRATA, los monolitos adquieren una presencia particular dentro de territorios construidos mediante estratos, campos cromáticos, pendientes y superficies intervenidas. Su quietud puede resultar monumental, pero nunca está completamente separada de cuanto sucede a su alrededor.
Las incisiones atraviesan estas relaciones con una intensidad que a veces parece contradecir la estabilidad del conjunto. Sus frecuencias, interrupciones y proximidades producen vibraciones que se extienden más allá de los surcos. Una forma compacta puede revelar, bajo su superficie, las primeras marcas de su construcción. Aquello que parecía concluido conserva todavía acontecimientos anteriores.
Estas experiencias materiales me sugieren relaciones con la memoria y con ciertas formas del pensamiento. Las ideas, las ideologías y las creencias arraigadas también adquieren consistencia, acumulan experiencias y condicionan nuestra manera de relacionarnos con el mundo.
A veces encuentro en los monolitos la posibilidad de que algo comience a distinguirse de su entorno, como si el pensamiento adquiriera presencia desde el propio territorio. Otras veces su aparente firmeza queda cuestionada por una pendiente, una fractura o una pequeña alteración en el espacio.
Me interesa que estas posibilidades convivan sin necesidad de resolver sus contradicciones.
INCARNATE — LA EXISTENCIA PICTÓRICA
Con INCARNATE he encontrado una manera de contemplar retrospectivamente algo que ya sucedía en mis pinturas.
Una existencia nunca se reduce a su apariencia. Hay en cada individuo una multiplicidad de experiencias, contradicciones, recuerdos, deseos y aspectos que permanecen desconocidos, incluso para sí mismo. Pero no necesito describir esa multiplicidad ni asignar a cada elemento pictórico una equivalencia psicológica.
Una incisión puede producir una herida real en la superficie sin que deba representar obligatoriamente un trauma. Un monolito puede suscitar asociaciones con una creencia arraigada y conservar, al mismo tiempo, una presencia que excede esa interpretación.
Esta perspectiva puede extenderse más allá de la existencia humana. La pintura puede aproximarse al modo de existir de alguien, de un ser vivo o de una presencia imaginada sin reproducir su figura ni intentar explicar su naturaleza.
Una obra puede adquirir así una existencia artística propia. Sus relaciones materiales, cromáticas y espaciales pueden dar lugar a una realidad que no estaba completamente prevista antes de pintar.
INCARNATE no determina cómo debo trabajar ni establece un programa para mis próximas pinturas. Me permite reconocer una posibilidad que ya estaba presente en la práctica: constituir una realidad pictórica capaz de conservar la multiplicidad, las contradicciones y el misterio de una existencia.
Esa posibilidad no depende únicamente de lo que yo encuentre en la obra. También pertenece a quien la contempla, a las relaciones que descubre y a todo aquello que la pintura puede continuar revelando más allá de mis propias interpretaciones.