Obra publicada / PRIMORDIUM
VIA SOLIS
Una abstracción arquitectónica y territorial marcada por la profundidad espacial y la tensión cromática.
- Medidas
- 47.2 × 31.5 in / 120 × 80 cm
- Serie
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PRIMORDIUM
Serie pictórica
PRIMORDIUM
La serie PRIMORDIUM de Maurizio Valch es una pintura abstracta territorial realizada en acrílico y óleo sobre lienzo. Estas obras se distinguen por su superficie matérica estratificada y exploran el territorio originario, un suelo primero donde las formas elementales emergen en un espacio en gestación. Ver serie
- Estudios de contexto
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Nota conceptual
Perteneciente a la serie PRIMORDIUM, "VIA SOLIS" de Maurizio Valch es un lienzo horizontal que manifiesta la sensibilidad estructural y brutalista del artista. La composición se articula mediante grandes bloques de color naranja, amarillo y rojo, dispuestos para generar una sensación de profundidad y un horizonte expansivo. Una senda diagonal clara y elementos escalonados sugieren un recorrido o un umbral, invitando a una lectura que concilia la quietud con la transformación. Las capas y texturas, resultantes de un proceso que combina acrílico y óleo, veladuras e incisiones, otorgan a la superficie una cualidad material que evoca territorios divididos y memorias estratificadas. Una forma circular suspendida en el cielo rosa pálido y la sutil presencia de escaleras o incisiones añaden una dimensión silenciosa y meditativa a la obra.
Influencias del artista
En la estructura horizontal de VIA SOLIS se hace patente la afinidad con Richard Diebenkorn, ya que los planos abstractos de color naranja, amarillo y rojo se organizan para sugerir un horizonte expansivo y una clara sensación de profundidad en el lienzo. Este planteamiento cromático define un territorio donde la abstracción no anula la referencia al paisaje, sino que la reconstruye mediante zonas de color que invitan a contemplar una distancia física y meditativa. Asimismo, la incorporación de elementos escalonados, escaleras e incisiones en la materia evoca el universo de Paul Klee, donde las pequeñas presencias geométricas operan como signos primitivos o umbrales en la composición. La sutil forma circular suspendida en el cielo rosa pálido introduce una escala simbólica y silenciosa que, junto a la senda diagonal, sugiere un recorrido o tránsito enigmático dentro del espacio pictórico. Finalmente, la sensibilidad brutalista de la obra y su organización en grandes campos de acrílico y óleo revelan una conexión con Nicolas de Staël, cuyo legado se refleja en el uso de bloques compactos de color que equilibran la abstracción pura con vestigios estructurales. Las texturas logradas mediante veladuras y capas sobre la superficie confieren a estos bloques una cualidad material que evoca territorios divididos y memorias estratificadas.