Maurizio Valch, HELIX. Acrílico y óleo sobre lienzo, 210 x 160 cm. Serie VORTEX.

Obra publicada / VORTEX

HELIX

De la serie VORTEX: Dinámicas de Atracción y Materia

Medidas
82.7 × 63 in / 210 × 160 cm
Serie
VORTEX Serie pictórica VORTEX 2017–2019 · 3 obras La serie VORTEX de Maurizio Valch ofrece una pintura abstracta contemporánea original en acrílico y óleo sobre lienzo. Estas obras exploran las dinámicas de atracción y transformación a través de formas concéntricas y texturas matéricas, configurando un espacio visualmente potente. Ver serie
Estudios de contexto
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Nota conceptual

HELIX, una pieza de gran formato que se inscribe en la serie VORTEX, marca un punto de inflexión decisivo en la práctica pictórica de Maurizio Valch. Mientras que sus indagaciones previas en series como PRIMORDIUM o STRATA se organizaban a través de horizontes estables, divisiones ortogonales y sedimentaciones terrestres, esta obra introduce un dinamismo circular que transforma el concepto de territorio. Aquí, el espacio ya no funciona como un suelo pasivo u horizontal, sino como una superficie sometida a una fuerza centrípeta y centrífuga, donde la materia pictórica se repliega sobre sí misma para interrogar los mecanismos de atracción y cambio que rigen tanto el paisaje exterior como las estructuras internas de la experiencia.

La obra plantea una pregunta fundamental sobre la estabilidad de la forma: ¿en qué momento un territorio consolidado cede ante una fuerza que lo desorganiza y lo obliga a reconfigurarse? HELIX propone una tensión constante entre el orden de la estructura circular y la fractura inminente de sus bordes desgastados. Al situar un vacío oscuro en el núcleo de la rotación, la pieza elude cualquier respuesta definitiva sobre el origen o el destino de ese movimiento. No asistimos a una escena caótica, sino a una negociación material donde la acumulación de pigmento resiste la inercia del giro, convirtiendo el lienzo en un umbral de tránsito donde lo que se concentra está, al mismo tiempo, a punto de dispersarse.

Esta articulación de fuerzas dinámicas permite situar a Valch en un diálogo crítico con referentes de la abstracción matérica. Mientras que la pintura de Alberto Burri trabaja la tensión de la materia mediante suturas y grietas que detienen el accidente, en HELIX el accidente es absorbido por una estructura rotacional continua. Asimismo, a diferencia de las masas cromáticas bloqueadas de Nicolas de Staël, que delimitan el plano con firmeza arquitectónica, el gesto de Valch diluye las fronteras del color para sugerir una geografía líquida y en constante transición, donde el límite entre el espacio vacío y la materia acumulada permanece deliberadamente difuso.

Desde el punto de vista visual, la composición se organiza a partir de una imponente espiral que domina el plano de doscientos diez centímetros de ancho. El intenso contraste cromático entre los tonos turquesas y cobrizos genera una vibración óptica que acentúa la sensación de volumen y espesor. Los bordes de la elipse revelan el proceso de sedimentación física del acrílico y el óleo: raspados, veladuras y acumulaciones de empaste que configuran una textura rugosa, casi geológica. La masa oscura del centro, lejos de ser un plano inerte, funciona como un imán visual que succiona las capas de color circundantes, evidenciando que en esta pintura el vacío posee el mismo peso estructural que la materia más densa.

Al trabajar en este lienzo, comprendí que mi búsqueda pictórica ya no podía sostenerse únicamente en la firmeza del horizonte o en la quietud de los estratos que solía trazar sobre el suelo. Con esta obra busco adentrarme en una dimensión donde la materia no solo permanezca, sino que gire, se repliegue y se desorganice para revelar su propia energía interna. No pretendo ilustrar una tormenta o un conflicto íntimo; me interesa la tensión de sostener un trazo que se curva hacia el centro, deteniéndose justo antes de ser absorbido por el vacío. Es una forma de probar la resistencia de la pintura, de ver cómo el color y la textura se desplazan por la superficie para encontrar un orden que no depende de la rectitud, sino de la honestidad de su propio movimiento.