Una pintura abstracta vertical. La composición muestra un campo dominante de azul oscuro con cuatro bloques rectangulares irregulares de rojo-naranja intenso. Líneas finas y blancas, incisas, atraviesan la superficie del azul, formando patrones diagonales y horizontales. La textura del lienzo es visible bajo las capas de pintura.
STRATA XII — SUBMERSA, una obra de Maurizio Valch que explora la materia y la memoria a través de campos cromáticos de azul índigo, bloques rojos y líneas incisas.

Obra publicada / STRATA

SUBMERSA

Materia y Profundidad en el Territorio Íntimo

Medidas
31.5 × 47.2 in / 80 × 120 cm
Serie
STRATA Serie pictórica STRATA 2026–Present · 10 obras La serie STRATA de Maurizio Valch presenta pintura abstracta contemporánea, una obra de arte con superficies estratificadas. Realizada con acrílico y óleo sobre lienzo, esta serie se distingue por sus densos campos cromáticos y sus profundas incisiones, que sugieren un territorio interior y arquetípico. Ver serie
Estudios de contexto
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Nota conceptual

Una tensión silenciosa recorre la superficie de esta obra de Maurizio Valch, donde la profundidad del color se construye mediante un proceso de estratificación y veladuras. La aplicación de acrílico y óleo sobre lienzo crea campos cromáticos densos, y las incisiones atraviesan el lienzo como huellas o trazos que delimitan y conectan el espacio. Esta técnica de construcción material sugiere la sedimentación de experiencias y la formación de una memoria grabada en el territorio pictórico.

La paleta cromática se centra en un azul índigo profundo, casi abismal, que se interrumpe con cuatro bloques irregulares de rojo intenso. Estas formas compactas, dispuestas de manera asimétrica, resaltan contra el fondo oscuro, aportando puntos focales de gran vitalidad. Las finas líneas blancas incisas, que pueden ser rectas o levemente curvadas, funcionan como divisiones espaciales o como mapas fragmentados que trazan recorridos internos. La superficie trabajada presenta una textura táctil, que recuerda a pieles curtidas o a la corteza terrestre, manteniendo la atención en la materialidad de la pintura.

El espacio resultante, de orientación vertical, sugiere una inmersión en un territorio interior y arquetípico, un lugar donde la materia y la memoria se entrelazan. Los bloques rojos, como estructuras endurecidas o vestigios monolíticos, parecen emerger o sumergirse en la vasta extensión azul, creando una dinámica entre lo visible y lo oculto. Esta profunda dimensionalidad no representa un paisaje exterior, sino un lugar de aparición y transformación.

Así, la obra transmite una atmósfera contenida y contemplativa, invitando a una lectura pausada de sus estratos. Presenta una interacción sutil entre la quietud del fondo y la energía de las formas, entre la profundidad insondable y la presencia tangible de la superficie. Es una pieza que se asienta en la intersección del arte abstracto minimalista y una sensibilidad brutalista, con una identidad fuerte y una presencia espacial inconfundible.