Obra publicada / STRATA
SUBMERSA
Estratificación y Tensión en la Abstracción Territorial
- Medidas
- 31.5 × 47.2 in / 80 × 120 cm
- Serie
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STRATA
Serie pictórica
STRATA
La serie STRATA de Maurizio Valch presenta pintura abstracta contemporánea, una obra de arte con superficies estratificadas. Realizada con acrílico y óleo sobre lienzo, esta serie se distingue por sus densos campos cromáticos y sus profundas incisiones, que sugieren un territorio interior y arquetípico. Ver serie
- Estudios de contexto
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Nota conceptual
Un oleaje de azul índigo saturado se expande verticalmente por el lienzo, estructurado por finas incisiones blancas que trazan trayectorias diagonales y horizontales sobre la superficie matérica. La mirada sigue este recorrido. A través de la superposición de veladuras de acrílico y óleo, la superficie revela un proceso constructivo donde el color no es plano, sino el resultado de capas acumuladas y raspados precisos.
Sobre este denso campo cromático, cuatro bloques asimétricos de un rojo carmesí texturizado se asientan como masas cargadas de peso material. Su presencia, que varía en escala desde un leve acento en la zona superior hasta un volumen más rotundo en la base, genera un contraste estridente y magnético contra la quietud del fondo. Las finas líneas incisas actúan como fisuras o límites territoriales, conectando estas formas y otorgando al soporte una cualidad táctil que evoca la piel erosionada o la corteza de un territorio de memoria.
La disposición vertical de la composición acentúa una sensación de inmersión progresiva en la que el espacio pictórico se percibe como un medio denso y silencioso. Los bloques rojos parecen suspendidos en distintas etapas de descenso o emersión, sugiriendo una tensión constante entre lo que se oculta bajo las capas de azul y lo que se mantiene visible. Esta dimensionalidad no ilustra una geología real, sino que propone una topografía mental donde la materia actúa como archivo del tiempo sedimentado.
Con una sobriedad brutalista y un rigor minimalista, la obra se impone en el espacio a través de su equilibrio asimétrico y su vibración cromática contenida. Su fuerza visual radica en la economía de sus elementos y en la tensión no resuelta de sus trazos. Al evitar explicaciones narrativas, el lienzo permanece como una presencia rotunda y contemplativa, idónea para integrarse en ambientes arquitectónicos que valoren la materialidad y el silencio visual.
En SUBMERSA, la inmersión progresiva en un denso y silencioso campo de azul índigo saturado asimila el legado de Mark Rothko, donde la vibración cromática contenida y la sobriedad de la composición envuelven por completo al espectador. Esta atmósfera se ve reforzada por la superposición de veladuras de acrílico y óleo que acumulan capas de tiempo sedimentado, dotando a la superficie de una intensa carga emocional y material. Sobre esta vasta extensión de color, las finas incisiones blancas que trazan trayectorias horizontales y diagonales dialogan directamente con las búsquedas de Barnett Newman. Estas líneas incisas actúan como límites territoriales o fisuras que estructuran el lienzo, transformando las divisiones sobre la superficie matérica en acontecimientos perceptivos que guían la mirada del observador. Asimismo, la presencia de los cuatro bloques asimétricos de rojo carmesí texturizado remite a la herencia de Nicolas de Staël, manifestada aquí en la tensión espacial de estas masas cargadas de peso material. Suspendidos en distintas etapas de descenso o emersión, estos bloques compactos oscilan entre la revelación y el ocultamiento bajo las capas de azul, equilibrando la abstracción y el rigor minimalista con un contraste estridente y magnético contra la quietud del fondo.